Que hacer cuando todo va mal!

Que no! que no siempre las cosas van a ir como nosotros queremos. La vida está llena de altibajos, no va en línea recta como la lectura del pulso de un muerto.

Y es que por mucho que queramos que las cosas siempre sean maravillosas como en un cuento infantil. La situación misma seguramente nos llevaría a un estado de letargo y aburrimiento tal, que nos impediría crecer. Los malos momentos son los que nos obligan a movernos, a superarnos.

Estas situaciones negativas en ocasiones son el resultado de nuestros propios actos, a lo mejor actos pasados. Otras simplemente son sucesos ajenos a nosotros mismos y afectan nuestras vidas de forma directa, inesperada, de tal manera que las mismas circunstancias nos impiden reaccionar coherentemente; sintiéndonos bloqueados, frustrados. Actuando en ocasiones de forma desesperada, convirtiendo una mala situación en una cadena de acontecimientos desastrosos a los que le damos varios significados; mala suerte, mala racha, todo lo malo me pasa a mí, esto me supera, etc.

En primer lugar debemos ser conscientes, de que en la vida habrá situaciones que no siempre podemos evitar. Pero si podemos cambiar nuestra actitud ante estos acontecimientos. No nos queda más remedio que hacerle frente a las cosas que nos ocurren y por lo tanto repercuten en nuestro bienestar.

Porque nuestra prioridad es salvaguardar eso, nuestro estado de salud tanto físico como psicológico. Adquirir y desarrollar una actitud que nos permita reaccionar ante cualquier tipo de situación sin dejar que esta nos controle totalmente, nos ayudará a mantenernos en un equilibrio saludable. No solo la felicidad eufórica, también la tristeza o la ansiedad enfermiza.

  • Debemos recordad que nada es permanente, ni el dolor más fuerte, ni el amor más idílico. Todo tiene sus etapas; su momento de ebullición para pasar después a un estado de equilibrio o adaptación, a lo mejor un fin temprano o un cambio radical. Así que tarde o temprano esa situación pasará, buena o mala. Entonces si la situación en sí tiene que pasar. o al final se solucionará; debemos ser artífices para que el resultado nos beneficie de la mejor manera posible.De lo contrario, si no hacemos nada y nos convertimos en actores pasivos, correremos el riesgo de que las cosas se solucionen de manera contraria a lo que nosotros esperábamos.
  • Más que el problema en sí, la actitud de quien se enfrenta a él es más importante. No es lo mismo, una persona que se encuentra vencida, pesimista, apática, sin energías; que una que necesita y quiere salir adelante a pesar de los acontecimientos. Porque su mismo ser así lo exige, así lo quiere, así lo pide. No necesita de motivaciones externas. Porque su propia naturaleza y estima le piden que sea responsable consigo mismo.
  • no vamos a poder resolver todas las situaciones malas que nos encontremos en el camino. Los superhéroes para las películas de entretenimiento están muy bien, pero la realidad nos obliga a poner los pies en la tierra y aceptar que no somos omnipotentes. Ni tenemos que hacerlo todo, ni superarlo todo con excelentes, ni ganarlo todo, ni resolverlo todo perfectamente. Perder; es una acción que también viene incluida en el manual del ser humano corriente. Además tiene su función, y es mostrarnos nuestras debilidades. Algo indispensable para conocernos mejor.
  • Darnos un tiempo, un espacio para recapacitar; a lo mejor hemos sido nosotros los creadores de esas situaciones negativas. Y aunque al principio no queramos verlo, el resultado está presente para recordárnoslo. De la misma manera que hemos sido capaces de actuar de manera equivocada o irresponsable. Tenemos las mismas herramientas para arreglarlo y solucionarlo. Es un acto de responsabilidad que nos brinda dignidad y seguridad sobre nosotros mismos.

No está demostrado que el karma exista (de ser así, no tiene una vara de medir muy exacta) pero hay momentos en la vida donde al mirar atrás y si ponemos atención, nos daríamos cuenta del porqué de las cosas que nos ocurren en nuestro momento actual.

  • Pedir ayuda a los demás (no pasa a nada, no vamos a pasar a ser menos por ello) nunca viene mal contar con el apoyo de alguien, que tenga más conocimiento que nosotros o se encuentre más capacitado para ello. Es una forma de aprender, de apoyarnos sobre una base rígida para seguir adelante. Además la opinión de otras personas nos muestra un punto de vista que quizá nosotros habíamos obviado.
  • No desistir por supuesto; es una consigna que debemos mantener si queremos conseguir algo.
  • Un gesto alentador que nos ayuda a levantar la cabeza y sobreponernos, es recordar algo que nos haya hecho felices en algún momento pasado; un logro que hayamos obtenido, un acontecimiento que nos hizo sentir grandes. Volver a traerlo a la actualidad nos recordará de lo que hemos sido capaces, y que sí ya lo hemos hecho antes, entonces seremos capaces de repetirlo nuevamente.

No vamos a hacer que las cosas malas desaparezcan, lo que queremos es conseguir que estas nos afecten lo menos posible, sin perder la perspectiva de nuestros propios intereses.

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