La mejor forma de ayudar

Ayudar es una acción que requiere de la voluntad de dos personas, o más; quien da la ayuda y quien o quienes la reciben. Ambas tienen una responsabilidad diferente en la misma acción, y aunque con resultado diferente, también deberían salir beneficiadas de alguna manera. Esto podría parecer complejo, y realmente lo es; pero sabiendo actuar y siendo responsables, puede resultar enriquecedor para ambas partes.

Está acción no debería ser ni interesada, ni selectiva. De lo contrario le quitaría el merito de ayuda al tener que dar algo a cambio.

Así que cuando brindamos una ayuda debemos hacerlo porque queremos, porque tenemos la capacidad de hacerlo y porque realmente nos satisface hacerlo.

Ambas partes tienen una responsabilidad diferente cada una. Cuando recibimos ayuda, debemos ser conscientes de que esta, será solo un apoyo momentáneo; algo excepcional que es requerido debido a unas circunstancias puntuales, incapaces de resolver por quien lo requiere. Osea, que no se puede convertir en una costumbre.

También debemos ser conscientes que al pedir ayuda estamos utilizando el tiempo y los recursos de otra persona. Pensemos en ello, como si fueran los nuestros propios. Seamos cautos. No podemos esperar que las demás personas estén siempre disponibles para nosotros, ni que su respuesta sea la que nosotros queremos escuchar.

En el caso contrario, cuando queramos prestar ayuda debemos hacerlo desde una distancia prudente; porque de alguna manera estamos involucrándonos en la privacidad de otra persona, y esta no debe ser cambiada, ni alterada, ni mucho menos juzgada. Nuestro criterio, nuestra forma de pensar, nuestros prejuicios debemos dejarlos en la antesala sin tratar de imponerlos ante la otra persona.

La mejor ayuda que podemos dar, es no ayudar. En algunas ocasiones aunque parezca egoísta, es un acto de responsabilidad hacia la otra persona. A veces es necesario dejar que esta, descubra sus propias fortalezas.

Porque algunas personas buscan ayudad no esperando un apoyo, o un consejo; más bien pretenden que sean los demás quienes resuelvan sus problemas. Y eso, es algo que no debemos permitirnos. Un “no” a tiempo; nos librara de malestares en el futuro.

CONTRAINDICACIONES

  • No intentar ayudar a quien no quiere ser ayudado; si no tenemos la capacidad para hacerlo, lo mejor es dejarlo en manos de verdaderos profesionales. No solo evitaremos nuestro desgaste, sino que estaremos dándole la oportunidad a esa persona de resolver la situación de la forma correcta.
  • Ayudar siempre es agotador; significa gastar nuestros propios recursos en los demás. La generosidad puede volverse en nuestra contra y los demás pueden interpretarlo de la manera que ellos quieran. Además, ese afán de preocuparse por los demás puede ser una señal de necesidad en uno mismo.
  • Cargar con la responsabilidad de otras personas, les perjudica enormemente. Llegándose a convertir estas en personas dependientes, incapaces de resolver situaciones por sí mismos. No deberíamos querer eso para alguien que queremos.
  • Intentar arreglar el mundo de los demás cuando el nuestro esta patas arriba, tampoco es algo muy elocuente. Antes de intentar mejorar el espacio de los demás, debemos tener el nuestro en condiciones adecuadas.
  • Ni todo lo malo es tan malo; ni todo lo bueno lo es tanto. Siempre dependerá desde el punto de vista en el que se encuentre el visor; las circunstancias y la forma de ser del mismo. Lo que para una persona puede resultar perjudicial, otra puede encontrar en ello la oportunidad perfecta para sacar algo beneficioso.
  • Creer que ayudando a las demás personas, nos estamos ayudando a nosotros, es una equivocación. Lo único que estamos haciendo es esquivar la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos; Primero nosotros, después los demás ofreciendo la mejor versión de nosotros mismos.
  • Lo dicho, hacer bien sin mirar a quien; pero si la persona a la que ayudas no respeta el tiempo y el esfuerzo que le estas dedicando; ayúdate a ti mismo y no malgastes más tu tiempo y energía en esa persona.

PARA QUIEN AYUDA

  • Como repartidores de sabiduría, paremos un momento y reflexiones. El consejo que estoy dando ¿lo puedo aplicar en mí? a lo mejor nuestro propio subconsciente está intentando comunicarse con nosotros mismos a través de los errores de los demás.
  • En ocasiones cuando una persona está buscando ayuda, lo único que quiere es que lo escuchen, solo eso. Escuchar es una de las mejores ayudas que le podemos prestar a una persona.
  • No somos más sabios que nadie, a lo mejor solo tenemos más conocimiento o experiencia en algún campo, pero ello no nos hace conocedores de la verdad absoluta. Así que intentar imponer nuestra verdad o criterio sobre la de las demás personas, nos puede hacer parecer egocéntricos.
  • Muchas personas están tan condicionadas; que es casi imposible arrojar luz sobre ellas, lo mejor que podemos hacer es dejarlo.
Trabajamos en nosotros mismos para ayudar a otros, pero también ayudamos a otros para que trabajen con nosotros

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