Somos los mejores!

Una vez más hemos sido las personas corrientes, las personas de a pie, las que demostramos con nuestros propios actos; que lo imposible puede ser posible, y que unidos podemos lograr cosas que no nos hubiésemos llegado a imaginar.

Hemos, y estamos demostrando que desde la simpleza de nuestra humanidad. A pesar de las condiciones y sin importar el costo o el sacrificio. Estamos dispuestos a cambiar, a dar más de lo que tenemos, a sobreponernos, a reinventarnos. Simplemente porque nos identificamos con el que tenemos al lado, con el vecino, con el amigo que está lejos, con las personas que amamos y no podemos tener a nuestro lado en estos momentos; con el que se levanta cada mañana para hacer posible que los demás tengamos lo imprescindible.

Somos nosotros los que en ocasiones y sin medir las consecuencias, actuamos porque queremos ser útiles, porque nos afecta el sufrimiento del indefenso. Porque no nos gustaría vernos en su lugar e inmediatamente aparece nuestro “yo” solidario. Entonces, nos volcamos hacia los demás y disponemos nuestras fuerzas, nuestros valores, nuestras capacidades y nuestros recursos sin esperar nada a cambio. Además lo hacemos con orgullo.

Está vez no hubo necesidad de heroes con capa, ni vende-humos prometedores de paraísos; para que el mundo se levantara a luchar por lo que le pertenece. Y lo hizo sin aspirar a ninguna recompensa, más que el deseo por volver a estar bien, como antes; con los de siempre.

Una vez más hemos demostrado, que hemos sido los ciudadanos los que hemos salvado a los gobiernos. De la crisis económica, de la crisis sanitaria y del colapso social.

Y por supuesto; una vez más desde los grandes tronos, algunos dirigentes nos han demostrado que para ellos hay cosas más importantes que el bienestar de la humanidad. Que para ellos no todos somos iguales, que el dinero prima por encima de todo, aunque intenten justificarlo. Que los sacrificios están muy bien cuando los hacemos los demás, pues el suyo es innecesario. Y bajo su concepto, y de sus propias palabras: “para que unos estén bien, el sacrificio de otros es necesario”.

Tantas mentes prominentes y tanto poder, se han visto incapacitados para encontrar una solución ecuánime.

La realidad nos ha recordado que no hay nadie más grande, más sabio, más fuerte, más poderoso, más imprescindible que no pueda ser borrado; y el mundo pueda seguir girando.

Por eso en este momento, debemos dar las gracias a esas personas que sin ser “nadie” y sin importar su condición social, edad, ideología, sexo, profesión, “etiqueta”, están haciendo su trabajo; o simplemente invirtiendo su tiempo y recursos para que los demás estemos bien y logremos superar este traspié que actualmente nos golpea. Mencionarlos a todos sería imposible, porque muchos aún siguen trabajando desde la invisibilidad.

Gracias a todo el personal sanitario, investigadores, personal de limpieza, peones de fábricas, periodistas, “abuelas” costureras de mascarillas (Dios les guarde esos ojos ya casi marchitos) y demás fabricantes de EPIS caseros, cuidadoras de personas, personal de seguridad, humoristas on-line, cantantes on-line, cocineros on-line, entrenadores on-line, creadores de juegos de internet, tele-operadores, madres, padres, hermanos, espontáneos de balcones que se atreven a sacarnos una sonrisa, aplaudidores amateurs, donadores anónimos y no tan anónimos que aportan su granito de arena. Personas que ya hasta las narices de estar confinadas en casa, seguimos y seguiremos porque sabemos que con este pequeño gesto estamos haciendo posible que en un futuro próximo todo vaya bien.

Somos tantos los que hacemos que lo imposible sea posible… que si nos diésemos cuenta de la fuerza y el poder que tenemos todos unidos, podríamos cambiar muchas cosas en el mundo.

2 comentarios sobre “Somos los mejores!

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  1. Así es, con pequeños actos de solidaridad y sin necesidad de héroes con capa, superpoderes y espadas, desde lo básico y cotidiano, saldremos adelante, con la mente y el corazón descontaminado de lo superfluo, porque esta pandemia nos enseñó que no valen títulos o dinero, sino tenemos vida para vivirla y que la vida es vida, y eso nos hace iguales.

    Gracias por tus palabras de aliento y positivismo en medio de tanto caos.

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